Margarita no sabía si beberse el agua en ese momento o después, el resultado sería el mismo debería de llamar al agua a domicilio en México d.f.  En la página de Bonafont para que tuviera otros tres garrafones para las próximas semanas.

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Dejó la indecisión y se tomó un vaso grande de agua, algo le pasaba los últimos días pero no quería decirle a nadie, se había convertido en un secreto solo para ella, algo tenía diferente pero no quería agobiarse la existencia con explicar lo que le pasaba.

En promedio al día tomaba 3 litros de agua y aun así parecía que no era suficiente, su piel comenzaba a deshidratarse, se iba transformando en una especie de lija que en el ángulo correcto si la tocabas podría casi picarte.

Su cabello crecía aunque se iba tornando en un color rojizo casi cobre, sin la intervención de químicos ni estilista, cuando la llegaban a ver sus amigos pensaban que se trataba de un cambio de look, asentía con la cabeza para evitar dar más explicaciones y funcionaba perfectamente.

Le encantaba estar bajo el sol, la sensación que le daba era muy placentera, esos rayos de luz hacían que se concentrara en solo sentirlos, tal vez alguna vez se le salió una sonrisa pero no lo supo.

Si el clima no era muy favorable no había problema, con que estuviera cerca de plantas le hacían todo más sencillo, hablaba con ellas aunque no le respondieran, las regaba si era el caso o algunas veces les compraba pequeños listones de colores, todo el jardín tenía nombre, incluida ella.

En realidad ella se puso el nombre de Margarita pero era otras de las cosas que prefería guardar, se había mudado a ese lugar para evitar el aburrimiento y hasta ahorita el tiempo que había invertido ahí lo disfrutaba, sin embargo no sabía que tanto tiempo podría seguir pretendiendo ser algo que no era.

Muchas veces se iba al patio con la intención de regar a las demás plantas pero se quedaba en la silla de madera muy caliente y se dormía. Le agradaba la lluvia pero no era su clima favorito. Procuraba vestirse con abrigos grandes para que nadie notara como su piel se iba transformando, si un doctor la hubiera visto le hubiera medicado algo, lo que sea.

Sus días estaban contados y no quería afrontarlo, la idea de regresar a esa maceta la desilusionaba mucho pero al mismo tiempo quería sacarle provecho a sus últimos días en ese lugar.

Había comenzado a hacer los preparativos para irse, dejar un itinerario para regar a las plantas, ponerle unas etiquetas en papel bonito con los nombres de cada una, encontrar a alguien en que confiar que las cuidara cuando ella ya no estuviese así… con ellas.

Se volvió a tomar dos vasos grandes de agua, por unos segundos sentía que revivía pero era como si se evaporarán justo cuando pasaban por su garganta. No importa, se dijo a si misma, mejor lo voy a disfrutar, se puso su sombrero y regresó al jardín.

REFERENCIAS: Bonafont, YouTube y El Universal